El juego ha comenzado. Este chico español se encuentra solo en su habitación, buscando una forma de entretenimiento que solo él puede proporcionar. Comienza a acariciar su pecho tonificado, sintiendo como el calor aumenta a medida que se mueve hacia abajo, metiendo sus dedos en la cinturilla de sus ajustados calzoncillos. Su polla no circuncidada se levanta, tentadora, pidiendo ser liberada. Con una sonrisa traviesa, la libera, dejándola saltar a la vida, ya brillando en la punta. La atormenta, pasando su pulgar sobre la cabeza sensible antes de sujetar su eje, bombeándolo lentamente al principio, luego aumentando su ritmo, perdido en el ritmo de su propio placer.