Dos pajeros amateurs, unidos por su pasión solitaria, se masturban en la intimidad de sus hogares. Con movimientos rítmicos y respiraciones aceleradas, se acercan al clímax. El primero, con un gemido contenido, se corre sobre su mano, mientras el segundo, con una última caricia, se une al éxtasis de su compañero invisible. En la soledad de sus habitaciones, encuentran un momento de placer compartido, aunque separados por kilómetros.