En el segundo capítulo de Kuroinu, las elfas del reino se ven abrumadas por una lujuria incontrolable. Con sus cuerpos cubiertos de tatuajes y sus grandes pechos, se entregan al placer sin reservas. Los humanos, con sus penes erectos y excitados, no pueden resistirse a la tentación de probar la dulzura de sus vaginas. La pasión se desata en una sesión de sexo salvaje y desenfrenado, con las elfas montando a sus amantes humanos en una danza erótica que dejará a los espectadores sin aliento.